Evolución histórica

Costa Brava, patrimonio histórico y natural, y marca de prestigio

La Costa Brava ocupa la zona litoral de tres comarcas gerundenses: la Selva, el Baix Empordà y el Alt Empordà. El litoral correspondiente a la comarca de la Selva comprende la costa situada entre Blanes y Tossa de Mar. El del Baix Empordà se extiende hasta el cabo Salines, en L’Estartit. Finalmente, el del Alt Empordà, que es el más vasto, abarca desde L’Estartit hasta la frontera francesa (aunque este hito político no se corresponde con la realidad geográfica).

Hasta pasada la Primera Guerra Mundial, muchas playas de la costa catalana representaron un lugar de evasión dominical para la población autóctona o, como máximo, para las personas procedentes de los pueblos vecinos. Cabe decir que en aquellos años el turismo mundial ya había descubierto la Costa Azul, pero la Costa Brava aún era una gran desconocida.

Algunos años después de la Guerra Civil, cuando el país había alcanzado ya una cierta normalización fruto de la progresiva superación, durante los años cincuenta, de su aislamiento internacional, España abrió la puerta a nuevas posibilidades para el turismo. El reclamo de los baños de mar y del sol crecía progresivamente, y la masificación que en aquellos años ya sufría la Costa Azul dilató el protagonismo turístico de la Costa Brava al acoger a parte de aquellos veraneantes.

 


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